A pesar del gran potencial turístico del Golfo de Morrosquillo, el nivel de desarrollo no ha alcanzado los niveles apropiados para que su población pueda vivir de este sector. 

El Golfo de Morrosquillo cobija seis municipios costeros de los departamentos de Córdoba y Sucre y otros tres municipios con los que tiene una relación funcional, que también pueden verse beneficiados con el impulso al turismo en esta subregión del Caribe colombiano.

Por eso son tan importantes los proyectos que hacen parte del Pacto Territorial Golfo de Morrosquillo, una unión de fuerzas de los diferentes niveles de gobierno, con la que se espera mejorar la calidad de vida de los más de 340 mil habitantes de los municipios que lo conforman y con la que busca jalonar el interés de visitantes nacionales e internacionales. Si bien hoy allí existe una vocación (esta región no solo ha sido bendecida por 80 km de línea costera sino por otros innumerables atractivos naturales), no cuenta con todos los servicios que requiere el turismo de primer nivel.

Y ese precisamente es el objetivo del Pacto firmado entre el Gobierno Nacional y las gobernaciones de Sucre, Córdoba y las alcaldías de Moñitos, San Antero, San  Bernardo, Lorica, Coveñas, Tolú, Toluviejo, San Onofre y San Antonio de Palmitos (este último adicionado recientemente). 

Hoy quiero enfocarme en aquellos orientados a la infraestructura para el desarrollo del turismo sostenible, que, como reza el documento del Pacto, tiene un compromiso con la gestión ambiental, la mitigación y adaptación al cambio climático, donde la biodiversidad se conserva y genera nuevas oportunidades de ingreso.

En esta línea se encuentra la construcción de una marina, que está orientada a un mercado que demanda servicios y experiencias especializados. Y para lo cual será necesario la capacitación en oficios orientados al mantenimiento de embarcaciones de lujo, así como en servicios hoteleros afines. Sin duda, una oportunidad para atraer visitantes de alto nivel adquisitivo. Esto además permitirá la mejora en otros sectores, como el de la salud, también en beneficio de la población.

Además, se abren oportunidades para construcción de espacios de recreación y esparcimientos para propios y turistas, entre ellos el malecón de Coveñas. Este servirá para que además de disfrutar de la playa, se puedan realizar otro tipo de actividades a la orilla del mar con las condiciones óptimas, como montar bicicleta y hacer ejercicio.

Pero creo que uno de los proyectos más importantes que incluye el componente de turismo sostenible es el de la mitigación de erosión costera, un problema que por años ha venido afectando a esta región y clave de cara a contrarrestar los efectos del cambio climático, pues año tras año el mar se ha tomado los que otrora eran grandes espacios de playa; las consecuencias más dramáticas las han tenido que afrontar quienes han visto cómo sus casas las ha arrasado el mar. Lo que el Pacto plantea en este sentido comprende una variedad de obras en los puntos identificados, tanto de intervención ecosistémica como de obras de ingeniería y estoy seguro que dentro de ellas se incluirá la recuperación y preservación de los manglares, la selva olvidada de Colombia.

Por supuesto, en todo esto, la formación del capital humano es fundamental, por eso aplaudo la ampliación de la sede del Sena de Tolú, con miras a fortalecer la oferta técnica en turismo y gastronomía.

Este Pacto por el Golfo de Morrosquillo contempla otra gran cantidad de obras igualmente importantes para el desarrollo económico y social de Córdoba y Sucre, como un aeropuerto, un hospital, un centro de convenciones multipropósito y una estación de bomberos de carácter regionales, así como el mejoramiento de vías terciarias, que esta zona llevaba años pidiendo a gritos. 

Mi llamado es a que las administraciones locales se comprometan con este Pacto, para que haya un impacto real y positivo sobre el medioambiente y la calidad de vida de quienes habitan en los nueve municipios. Nada hacemos teniendo a nuestro alcance todo lo que la naturaleza nos ha dado sino lo conservamos y si nuestras comunidades no pueden tener un beneficio de ello. 

Hagamos las cosas bien y de manera sostenible, para que por muchas generaciones más podamos gozar de nuestro golfo y de todo lo que nos ofrece y para que los cordobeses y sucreños podamos lucir a Morrosquillo como la joya de la corona que es.

Carlos Eduardo Correa

*Exalcalde de Montería

Publicado en El Meridiano.

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