Esta semana los monterianos recibimos una gran noticia en medio del momento tan doloroso por el que estamos pasando: Businú será una realidad y Montería será pionera en el país al integrar el transporte fluvial dentro de su sistema de movilidad urbana. Así, la ciudad le apuesta no solo a mirar al Sinú como eje central del desarrollo, sino que también se proyecta como una urbe sostenible. 

Para mí, como impulsor de la transformación de Montería a través del río, es un gran motivo de orgullo saber que esta, una de las obras insignia que quedó establecida en el plan de acción 2032: Montería de cara al río Sinú, ha dejado de ser un proyecto para ser una realidad.

El proyecto de Businú utilizará el río como autopista e inicialmente tendrá cuatro embarcaderos para transportar cerca de 3.300 pasajeros al día a través de 3.8 kilómetros del caudal, se conectará con el sistema de bicicletas Bisinú y el transporte público. Así no solo se conectará a las márgenes izquierda y derecha a través de los tradicionales planchones, sino que ahora, con la puesta en marcha del Businú habrá movilidad fluvial de sur a norte y viceversa. Las obras comienzan este semestre con recursos del municipio e Invías, gracias a la gestión del alcalde Carlos Ordosgoitia. 

En este punto quiero destacar que este fue el proyecto priorizado por los habitantes de la comuna 5 a través de la estrategia la Gente Decide, de la Alcaldía. Un gran avance si recordamos que hasta hace unos años los monterianos le habíamos dado la espalda al río.

A pesar de que siempre ha estado ahí, y de que ha sido nuestra fuente de desarrollo, estábamos desconectados de nuestro Sinú; el mundo nos está mostrando que hoy más que nunca este debe ser nuestro eje de sostenibilidad y el elemento clave en la formulación de todos los proyectos que propendan mejorar la calidad de vida de la gente y me alegra saber que cada día somos más conscientes de ello.

Precisamente, Businú se convertirá en una de esas obras que seguro nos hinchará el pecho de orgullo y que sentará las bases no solo del desarrollo turístico de la región, sino que también será una gran apuesta para que sigamos siendo ejemplo de cómo las ciudades con ríos deben ver sus caudales como corredores de inclusión y de articulación del ordenamiento urbano.

Un río que nos lo ha dado todo debe ser tratado como se merece y estar, como ahora, en el centro de las decisiones políticas y sociales. La transformación de Montería de cara al Sinú no se detiene y en estos momentos, con más razón, debemos seguir devolviéndole el río a la ciudad y la ciudad a la gente.

Por Carlos Eduardo Correa

Exacalde de Montería

Publicado en El Meridiano.

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